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De mi anterior visita a Málaga me dejé en el tintero Casa de Botes. Mira que bien, que ahora junto al hotel en el que estaba se encuentra CB23. Que todavía no me queda claro si es la re-versión de Casa de Botes o todo lo contrario, pero en fin, que no nací yo para historiador.
Día acalorao, y en el que ya venía bien comido… Pues vamos a por una cena frejjjjca y ligera. La verdad, iba con una cosa entre ceja y ceja: Caldo de pintarroja.
Y sip, ¡pedazo de caldo tú! Servido en vaso de caña. En el fondo del mismo unas chirlas que has de rescatar con la cucharilla. ¡Este caldo está para beberse un litro!
Por lo demás un par de bolos e idem concha fina, con una cerveza sin alcochol y ale, a dormir como si fuera bueno.
El asunto, una vez añadido pan y piquitos (prometo que no me besaron) fuese por 18,9 EUR.
Nota: Aunque había cosas apetecibles en la carta no había posibilidad de tapas o medias raciones, y claro, esto acorta bastante las posibilidades unipersonales.
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