Santerra



Ubicación: Calle del Gral. Pardiñas, 56
       Madrid (Madrid)
       España
Código Postal:
Teléfono:
Horario:
Menciones: 1 Estrella Michelin
Tipo de cocina: Actualizada
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Web:
Precio estimado: 115,00€

Valoración media :  
5 stars   1
4 stars   0
3 stars   0
2 stars   0
1 stars   0
5 estrellas de 1 Valoraciones
Cocina 5 5
Servicio 5 5
Local 4 4
Servicio del vino 5 5
Relacion calidad-precio 5 5
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Un comentario sobre “Santerra

  • el 25/02/2025 a las 21:27
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    … caminaba despacio camino al lugar, mientras pensaba que el Barrio de Salamanca cada vez se parece más al de Chamberí. Y el epítome de Chamberí es Ponzano. Ay. Pues caminaba por esa larga calle y mi cara parecía la del 2 de oros por la continua sucesión de restaurantes de todo tipo. Del todo tipo que se lleva en Madrid, eso también.

    Y ahí llegamos, los sospechosos habituales. Así como cuando viajo remiro mucho dónde voy, el motivo por el que voy, a qué se dedican, cómo… Cuando juego en casa voy a calzón quitao. Cuido, eso sí, que sea un “buen lugar”. Que “los sospechosos” somos muy de cuidar estas cosas, pero por lo demás ni miro qué hay para comer y mucho menos para beber; aun sabiendo que ambas cosas estarán fetén.

    Nada más entrar ya hay personal recibiéndote bien amable para dirigirte al lugar adecuado. ¿Por qué adecuado? Pues porque la planta superior es taberna (si digo neotaberna pago prenda de un Pingus con Casera). Llenita hasta los topes estaba un martes noche. Nos guían hacia la planta baja. Muuuuuuuuuuucho más tranquila, calma, oscura (quizá un poco de más); restaurantera.

    Hago un paréntesis. Si tenéis alguna situación de movilidad reducida, me temo, este no es el lugar. La entrada tiene escalones, y la bajada al restaurante también. Situaciones ambas insoslayables.

    Te ofrecen algo de aperitivo mientras decides que comer y beber. Carta con muchas cosas atrayentes. Lo bueno de comer de tó es que tó resulta atrayente. Platos de temporada y, especialmente, algunos dedicados a la caza y descastes. Es fácil ponernos de acuerdo.

    Y vamos ahora con el asunto vinos. Tienen. Mucho y bien. A temperatura. Coperío del bueno. Sumiller bien majo. Pero. La carta. Tablet. Apocalipsis. Quizá sea gruñimiento de señor mayor, pero no me gustan las cartas en tablet. Acostumbran a estar pensadas desde el punto de vista del restaurante, y no el del cliente. Es una herramienta extraordinaria de gestión del inventario, pero no son para el cliente. Mirad, llevo trabajando en tecnología desde… desde que comencé a trabajar. Queries, selects, joints y su tía en bote son el desayuno laboral, pero eso no es para clientes, si no para el restaurante y sumiller. Insisto: Es extraordinario para ellos, pero no para los clientes.
    … y una vez gruñido… ¡ ole mis colegas que se habían estudiado la carta de pé a pá y tenían una idea clara de hacia dónde ir en el asunto bebienda ! Y que tienen un fenomenal criterio. Y tengo claro que mi disfrute, porque disfruté, no habría sido el mismo sin ese pre-trabajo suyo.

    Dicho todo esto, en largo prefacio, vamos al asunto del comer y el beber.

    Arrrrrrancamos con un aperitivo cortesía de la casa. Un muy rico escabeche, con mejillón y zanahoria encurtida. Para comerte 100 o así. Continuamos con las croquetas. Porque estas amables personas ganaron el premio a la mejor croqueta en el 2022. Y ciertamente es una croqueta muy muy buena. Cremosa tirando pa’líquida, con saborcillo jamonero. De aquí a un plato vegetal y otoñal-invernal: Salsifís “como gnocchi”. Y me pareció un platazo… si bien, para mi gusto, pasado de sal; que una cosa no quita la otra.
    Ahora sí, llega lo que para mi fue un platazo con mayúsculas: La sopa de paloma torcaz. Servido en un recipiente… ¡ como los de cuajada ! pero algo más pequeño. Dentro un bollito tierno tipo brioche, relleno con salmís del pájaro, trufa negra en virutas alargadas, y sobre esto sirven la sopa hecha con las carcasas. Una maravilla de plato.
    Acabamos esta parte con un risotto de butifarra de perol, trompetas de la muerte y piel de bacalao. No me terminó de convencer. Bien de sabor. Potente y nítido a partes iguales. Si bien el arroz no estaba en “formato” risotto, y no le termino de encontrar el lugar a la piel de bacalao.

    Para ir terminando vamos a los postres, con un plato de muy ricos quesos de la quesería Edén (Majariza, Toledo). Muy ricos. Flan muy rico y muy rica versión de la trucha.

    Mención especial al pan, blanco y de semillas, que estaba realmente rico y me indicaron que lo hacen ellos.

    Asunto vinos: Riquísimo Riesling Heppenheimer Centgericht 1994 de Domäne Bensheim, extraordinario Poulsard Amphore 2019 de Tissot y jodo que bien fue para los quesos y postres el Socaire oxidativo 2018 de Primitivo Collantes.

    Observación: Nos resultó ciertamente peculiar la parte final del menú. No somos personitas de sobremesas, ni copas posteriores, ni de alargar el asunto. Cenamos al ritmo que ellos marcaron, sin más dilación que la propia de comer y beber. Sin embargo en la parte final el asunto precipitó en premura notable, con el asunto de tomar café y la llegada inmediata de la cuenta.
    Aun defendiendo siempre a capa y espada los derechos laborales, y el bienestar de los trabajadores, creo que suavizar ese tránsito y explicarlo a los clientes llevaría a una mejor situación para todas las partes.

    Dicho toooooooooooodo esto: ¡ Aquí se come del copón ! 115 EUR invertidos en felicidad, son siempre bien.

    Valoración media 5 5
    Cocina 5 5
    Servicio 5 5
    Local 4 4
    Servicio del vino 5 5
    Relacion calidad-precio 5 5

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