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BRASSERIE A 4 TEMPS by Franck Putelat
Carcassonne y alrededores tienen un montón de restaurantes distinguidos por la Guía Michelin (es lo que tiene por un lado estar en Languedoc y por otro el origen de la célebre guía) pero no hubo manera de reservar en ningún estrellado ni Bib Gourmand con la poca anticipación que acostumbro, lo único que encontramos fue este restaurante que sí, salía en la guía de las estrellas, pero sólo como recomendado.
Se trata de una moderna brasserie montada por Franck Putelat (dos estrellas Michelin en su restaurante La Table de Franck Putelat), magníficamente ubicada extramuros (excelente combinación tras haber comido una cassoulet intramuros, en Le Jardin du Carcasses)
Está en el centro de la ciudad en sí, en una plaza peatonal enorme y pegadita (ver foto) a la majestuosa Puerta de los Jacobinos (siglo XVIII, una de las cuatro puertas de entrada a la ciudad y la única que ha sobrevivido hasta nuestros días).
El interior, donde teníamos la reserva, es modernete y muy francés, mesas pegadas y tal, además el aire acondicionado estaba orientado exacta y precisamente hacia mi capilarmente desprotegida cabeza, así que, pese al riesgo de lluvia, optamos por acomodarnos en la terraza, en la única mesa libre y que quedaba… fuera de los toldos. Como llueva… ya verás. No llovió, chispeó muy levemente, y se agradeció, se estaba de miedo, qué noche más bonita, bajo unos árboles imponentes.
La propuesta gastronómica sorprende por su simplicidad, y se recoge en tu mantelillo de papel: pocos platos, clásicos renovados. Tomamos:
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• Huevo perfecto
• Tartar de buey charolés
• Salchicha de cerdo
• Plato de quesos de Chez Marc
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Pues chico, para ser de un dos michelin, como que… sí, todo estaba bueno, pero nada más.
Así, el huevo perfecto pues muy rico, pero eso, un huevo poché acompañado de jamón crujiente y de una caponata que le sentaba realmente bien con ese punto avinagrado de las aceitunas; el tartar de buey charolés, también rico, era como un steak tartar sin acabar de rematar, muy buena carne, y muy buenas patatas fritas caseras; la salchicha de cerdo, quizás demasiado hecha, pero muy sabrosa y guarnicionada con un puré de patatas, chalotas y mostaza top; y el plato de quesos de Chez Marc, ese sí que estaba de 10, cuatro quesos de la zona bien seleccionados y secuenciados, grandes quesos en Francia, qué te voy a contar.
La carta de vinos… estaba también incluida en el mantelillo (había más aperitivos y vinos que referencias culinarias). Tomamos dos vinos de la zona, un rosado Domaine de la Sapinière Rosé 2022, de cabernet franc, merlot y cabenet sauvignon (Malepère AOC), pálido, fino, aromático, buena acidez, y un tinto, Le Mas de Mon Pere 2021, merlot (Malepère AOC), cálido y juguetón. Copas… no eran para tirar cohetes, pero bien.
Servicio majo, agradable, menos altivo de lo habitual por estos lares.
Pues eso, que bien, no puedo decir sino que cenamos bien, pero tanto como para llevar el nombre de un dos Michelin (que por cierto fíjate cómo firma el tío que tiene su rostro en un gran vinilo en uno de los ventanales del local) y que lo recomiende la guía francesa… pues no, ni de lejos.
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Aurelio, o yo he leído mal o Carcassone no está en La Provenza…
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Es verdad, tienes razón, gracias por avisar, escribí todas las reseñas del viaje y me lie con Avignon (subí a Suiza-Liechtenstein-Alemania parando en Carcassonne y bajé parando en Avignon).
P.D.: Porfa, cuando hagas un comentario a una reseña, pincha en responder a esa reseña, no crees una reseña nueva, que se me descuajeringa el garito (ya lo he arreglado haciendo una chapucilla cambiando fechas)
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