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Paco y Carmen son un matrimonio entrañable que desde hace unos años tienen su propio negocio en su propio local en La Pobla de Vallbona.
Anteriormente estaban por la zona de la Universidad en Valencia, pero adquirieron una casona de pueblo en la localidad citada, y con sus propias manos y la ayuda de amigos, se la reformaron con gran ilusión y un esfuerzo bárbaro, esfuerzo que se vio recompensado por el resultado: una masía de lo más agradable, rústica por los cuatro costados, cómo no, respirando autenticidad, con varias estancias, su terraza y una enorme bodega acristalada en la sala principal.
No está mal tirada la idea, pues en La Pobla pueden defender con éxito su propuesta, ya que por un lado hay mucho foodie en localidades/urbanizaciones cercanas, y por otro pueden atacar el mercado de los lugareños que buscan cocina de calidad sin contemplaciones.
Porque la cocina de Paco Santamaría se basa en eso, en cocina tradicional de calidad sin contemplaciones. Las brasas como elemento troncal, en las que asa buenas carnes y pescados de lonja, y cocina unas paellas y gazpachos de quitarse el sombrero. Por no hablar de los guisos. Yo siempre pensé que Paco era del norte, por esa forma de guisar tan intensa, concentrada, potente, suculenta, trabada, me dejó de una pieza cuando me dijo ya hace años que el había nacido y se había criado en El Cabanyal. Aunque, cierto es, que luego ha dado más vueltas que una peonza.
Además de las brasas, aunque Paco sea un poco talibán en la defensa de la cocina de siempre y la crítica del exceso de chuminadas actuales, no escapa (para mi alegría) de las nuevas tendencias, y siempre aporta ese “algo más” a muchos de su platos, ese toquecillo actual que redondea y diferencia sus creaciones, sin perder jamás de vista el producto.
La carta varía a diario por lo comentado, por su vocación de mercado, y en un folio recoge su oferta. En esta última ocasión tomamos:
• Berberechos gallegos a la brasa
• Calamar a la brasa
• Fartons rellenos de sobrasada de Formentera y Stilton
• Arroz de pato, setas, foie y trufa negra
• Gazpachos marineros
Como siempre, pues tan a gusto y tan ricamente. Destacar en esta ocasión los berberechos a la brasa, madre mía qué pedazo de berberechos, qué calidad y qué saborrrr, qué bien los trabaja Paco con su especial y peculiar sartén agujereada y sus técnicas “inclinatorias” sobre las ascuas. Y, cómo no, los gazpachos marineros, yo no puedo ir a El Vermut sin probarlos, y Paco, estén o no estén en carta, me los guisa, y Paco, como me conoce, les mete un rock&roll que lo flipas, aaaaaa saco de concentración de fondo de pescado, de pimentón y de habaneros en polvo, hasta tal punto que siempre me los acabo comiendo yo sólo, a no ser que algún día viniera Dani jeje, pues nadie puede pasar de la primera cucharada.
Apartado de vinos cuidado, con muchas y curiosas referencias, inesperadas en un local de este tipo para el neófito, no así para los veteranos del Vietnam 😉 La gran bodega acristalada que han construido en la pared del fondo de la sala principal, ya te habla de sus aviesas intenciones.
Y servicio… pues qué decir si es Carmen la que siempre está ahí, al pie del cañón, multiplicándose, irradiando frescura, simpatía, ilusión, ganas de agradar. Un gustazo.
En El Vermut uno se siente como en casa.
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¡Cuánto tiempo sin visitar a Paco! Es que me pilla tan lejos… Pero habrá que hacerle una visita.
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No sé, quizás te haya dado demasiado crédito, igual tú de la primera cucharada pasas, pero habrá que ver si llegas a la tercera…
XXXD
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Esos gazpachos ya los probé en su anterior ubicación, aunque si dices que ahora les mete más rock and roll, pues todo será probarlo. Pero si tú puedes… no debe picar tanto.
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Jajajaja, ese es mi Dani, que no me lo han cambiao!!!
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