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(No sabía si meterlo en TTTs o restaurantes, pero creo que una carta de vinos así, merece la categoría).
Lagüiña es un furancho venido a más, situado en la que es para mí la zona más bonita de todo O Salnés. Situado en un pequeño alto donde se divisa toda la zona de Meaño, donde la planicie de O Salnés se torna empinada y las viñas trepan por sus laderas. El lugar es una pequeña casita con unas pocas mesas, que saca todo su potencial cuando hace buen tiempo, pues posee una agradable terraza bajo unas viñas en pérgola. Ojo por la noche, llevar rebequita.
Iria y Eduardo, los jefes del cotarro, se conocieron, al parecer, en Mugaritz. En o tras la pandemia decidieron emprender vuelo y se fijaron en un antiguo furancho de la familia, al que le dieron una vuelta.
La comida es sencilla, no de furancho, pues le han dado una vuelta elegante y moderna, pero sí en esa línea. La tortilla de patatas está entre las mejores que he probado por la zona, ricos los jureles o caballa en ceviche, no están mal las croquetas o la croca y bien el guiso de carneiro. Tienen alguna cosa más, pero no demasiado. Aquí se viene a comer rico y sencillo, pero lo importante es el vino.
La carta de vinos es de las que ya le gustaría tener a más de un restaurante estrellado, y si tienes (mucho) dinero, vas a disfrutar a base de bien: casi toda la gama de Selosse, Ganevat, Keller, por citar solo algunos unicornios que aquí manejan. Si eres pobre, como yo, también disfrutarás. Sobre todo pidiendo a Eduardo que te saque algo. Pronto capta tus gustos y seguro que acierta. Coperío de nivel, como suele ser habitual en Galicia en estos lugares.
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