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Teo Iannotta es un napolitano afincado en Galicia, que fue sumiller en el estrellado orensano Miguel González. Enamorado de Galicia, decidió embarcarse en algo más completo, siendo también cocinero y montó este invento en un antiguo molino (muiño) que pertenece a la bodega Lagar de Pintos, que le cedió el espacio.
El lugar es íntimo, casi una cueva, donde tiene todos los laterales forrados de botellas de vino y unas pocas mesas, aunque si hace buen tiempo pueden poner alguna mesa fuera, en el porche o bajo las viñas.
La cocina es de base italiana, con ingredientes y guiños gallegos. Así podemos encontrar un carpaccio de vieira o unos ravioli rellenos de camarón. Trabajan con un peculiar menú a ciegas, donde Teo te va sacando platos según tus apetencias, pero sin saber qué toca ese día. En general todo está bastante rico.
Evidentemente con un sumiller al cargo, el punto fuerte es el vino, una carta ecléctica, donde dominan a partes iguales el vino italiano y el gallego, con bastantes champagnes y también alguna otra cosa francesa.
Un sitio para repetir.
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