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… y que llevaba tiempo con antojazo de Po’boy. Sí, ese pedazo de bocadillo con mucho de todo, y que es uña y carne con Nueva Orleans. Y a ello fui, aunque viendo la carta te quedas con ganas de más, de mucho más, ¡ de casi todo ! ; porque la jambalaya, llama, pero el gumbo ¡ te grita ! Los tomates verdes fritos y algunas cosas con cangrejos de río, y… ¡¡ !!
Pero oye, hemos venido al asunto del “chico pobre”. También hay unos cuantos para elegir, y apetecioseme el de cerdo (13,75 EUR). Llega pues un generoso bocadillo lleno hasta los topes de cebolla caramelizada, cerdo mechado en una salsa ligeramente dulce y un muy lejano toque de picor, con los pepinillos que levantan el asunto y su algo de verde (canónigos). No es desde luego, un plan para una primera cita (quizá tampoco para la segunda), pero es un disfrute total de bocadillo.
Este feliz asunto de Po’boy, y dos cervezas sin alcohol, fuéronse a 21,25 EUR
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