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El paseo marítimo de la playa de Canet es una suerte de campo minado en el que hay que andar con ojo. Es algo que pasa a menudo en zonas donde se trabaja por castigo, donde no faltan los turistas incautos a los que se les puede dar de comer mal porque no volverán. Además, hay una especie de tácito acuerdo colectivo por el que se presume que “en la playa siempre se come mal y caro”, aceptando casi cualquier cosa.
En medio de este desolado paraje hay algún oasis que no necesariamente brilla por su excelencia, sino por su honradez. Y este es el caso de L’Ostra Nostra, un pequeño local que abrió Arantxa el verano pasado cuyo nombre es una firme declaración de intenciones.
Suelen tener varios productores de ostras en carta, oferta que se completa con salazones, latas de calidad, algunos pinchos, gildas, pulpo y poca cosa más. ¿Y para qué más? La oferta de vinos es escasa, pero tampoco hay que meterse en camisa de once varas. La botella de Agustí Torelló y unos cuantos bivalvos completan una grata experiencia, con un servicio amable, cercano y desenfadado.
P.D: En verano tienen happy hour hasta las 12h, con una copa de capa y un ostra por 6€.
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No conozco la zona, pero es muy habitual en zonas turísticas el trabajar sin cuidar al cliente.
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