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Si vas a Oporto hay dos bocadillos que no puedes dejar de probar, pero ojo, no como bocadillo, sino como plato insignia de esta ciudad. Preguntes a quien preguntes, te dirigirá inmediatamente a comer esos dos bocadillos a su lugar favorito. De la francesinha hablaremos en otro momento, ahora nos centraremos en los cachorros o cachorrinhos.
Y parece que hay dos lugares para tomarlos, el Gazela o el Republica dos Cachorros, que es el que nosotros visitamos. El local es bastante impersonal, una cervecería de nuevo estilo, de esas con mucha madera clara y tubos por los que parece que circula la cerveza. Ese punto entre lo industrial y lo artesanal que no me acaba de encajar pero que todas las cerveceras montan a quien decide dejarse querer por ellas (a cambio de vender sus productos). No obstante, es un local cómodo, con una cristalera bonita que da una plaza ajardinada y una larga y acogedora barra, que es donde fuimos a parar.
El servicio es muy amable y atento. Dimos con una chica latinoamericana que nos atendió perfectamente y nos aconsejó muy bien.
La bebida estrella, por supuesto, la Super Bock, aquí al tienen de diferentes estilos, aunque nos indicaron que la estándar es la mejor. Como no soy muy de cervezas, me lancé a por una negra que no estaba nada mal y parecía casar bastante bien con el plato que fuimos a probar. Y, ahora sí, nuestro protagonista: el cachorro. Hete aquí un bocadillo en un pan de estilo baguette, en el que se acomoda una salchicha (también los hacen con carne tipo bistec, pero no parece ser lo ortodoxo), queso fundido y una salsa ligeramente picante en la que me pareció identificar algo de mantequilla. Ojo que no es algo pesado y no es una salchicha sin más. Las especias de la carne y el conjunto bien merece la pena. El pan se corta en pequeñas porciones y se acompaña con plato de patatas pajas, extra crujientes, muy buenas.
Lo único que puedes añadir es un poco de picante, piri-piri, no se conoce otra salsa picante que no sea la omnipresente piri-piri. Y sí, gana enteros con esta salsa.
Y bueno, hay que probarlos porque aquí todo el mundo lo come y lo prepara en casa. No es nada del otro mundo, pero sí un bocado ligero para mitad mañana o tarde. Nosotros no le concedimos el valor de comida o cena, solo un bocado a mitad mañana.
Por cierto, tienen varios estilos de cachorros, pero nos recomendaron el sencillo, el que toman siempre los portugueses, así que mejor no hacer experimentos.
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