Para ofrecer las mejores experiencias, utilizamos tecnologías como las cookies para almacenar y/o acceder a la información del dispositivo. El consentimiento de estas tecnologías nos permitirá procesar datos como el comportamiento de navegación o las identificaciones únicas en este sitio. No consentir o retirar el consentimiento, puede afectar negativamente a ciertas características y funciones.
El almacenamiento o acceso técnico es estrictamente necesario para el propósito legítimo de permitir el uso de un servicio específico explícitamente solicitado por el abonado o usuario, o con el único propósito de llevar a cabo la transmisión de una comunicación a través de una red de comunicaciones electrónicas.
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para la finalidad legítima de almacenar preferencias no solicitadas por el abonado o usuario.
El almacenamiento o acceso técnico que es utilizado exclusivamente con fines estadísticos.
El almacenamiento o acceso técnico que se utiliza exclusivamente con fines estadísticos anónimos. Sin un requerimiento, el cumplimiento voluntario por parte de tu proveedor de servicios de Internet, o los registros adicionales de un tercero, la información almacenada o recuperada sólo para este propósito no se puede utilizar para identificarte.
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para crear perfiles de usuario para enviar publicidad, o para rastrear al usuario en una web o en varias web con fines de marketing similares.
¿Una merlot mediterránea que valga la pena? ¿Fresca, briosa y jugosa, además? Pues sí, eso y mucho más puedes encontrar en una copa de cualquiera de los Puritas que Ernesto De Miguel elabora en el interior de la provincia de Valencia, en plena comarca de Los Serranos, en Chulilla, en Bodegas 9c+ (*)
Decía que lo puedes encontrar en una copa… o en una botella, porque los Puritas son tan adictivos que difícil que te quedes en la copa, difícil tener el temple para dejarte la botella a medio terminar.
Este Purita del que hablamos, Purita 2021 Semicrianza (a Ernesto le gusta más denominarlo así que llamarlo “Barrica”, recuperando ese término, “Semicrianza”, tan habitual hace años y tan en desuso actualmente), es sencillamente primoroso. ¿La mala noticia? Ernesto sólo vinificó 1200 botellas, y yo me llevé casi las dos últimas, ¿La buena? Vienen de camino los Puritas 2022 y ya les avanzo que por complicado que parezca… se supera, Ernesto se supera.
Nuestro querido chulillano, quizás ahí esté parte de su secreto, elabora sus vinos bajo las leyes de la biodinámica. Si te pasas por su bodega, o mejor aún, por su El Tío Beta Rare Store (? pincha aquí para saber más de este singular establecimiento), y tienes la oportunidad y el gusto de charlar con él, seguro que le escuchas varias veces la expresión “cuarto menguante”, siempre está en su boca, tiene la biodinámica metabolizada, pero no por moda, sino por legado, apego, cultura y convicción.
El Purita Semicrianza 2021 es un vinazo de quitarse el sombrero, tiene 8 meses de barrica en roble francés, y en el momento en el que yo lo compré y bebí, 8 meses de reposo en botella.
La visual ya te dice cositas, te prepara para degustarlo, con esa capa media – media baja, esos granates tomados casi azulones, ese sutil lagrimeo…
En nariz, es complejota, fragrante, cautivadora. Ahí puedes encontrar muy vivas las cerezas que luego te deleitarán en la fase gustativa, pero rodeadas de mil aromas. Incluso algún empireumático, polvorilla aparece por ahí. Tarta de queso con moras me viene a la cabeza al agitar la copa, monte bajo que va y viene, regaliz de palo… Ffffffuá, puedes tirarte horas, pero oye, ¿aquí no hemos venido a beber? Pues ale, al tajo, vamos a la boca.
Arranca con ímpetu, con rasmia, para poco a poco asomar con cautela una bella dama pulida, fina y sedosa. Qué deleite, qué disfrute. A veces te crujen las cerezas en la boca, a veces te acarician, qué cambios, qué giros, qué piruetas las que te ofrecen estas cerezas tan características de la variedad. Frescura a rabiar, zarzaparrilla, acidez “de la buena”… qué boca tan divertida y lúdica, tan lúdica que no puedes dejar de jugar, así que vamos a rellenar la copa de nuevo. Ligero, grácil… me lleva a mí a los Pfifferling (otra variedad, sí, otra zona, también, otros terrenos, otros climas… sí, pero el mismo ronroneo, la misma diversión, la misma frescura, el mismo disfrute).
Se despide con matices licorosos y punto golostetes para cerrar la puerta suave y amortiguadamente con una encomiable acidez que le otorga gran longitud.
Asombroso, asombroso este vino, al igual que su hacedor, ese humanista chulillano de nombre Ernesto, de primer apellido Libre, y de segundo Puro.
—————
(*) Ernesto se inspiró para bautizar a su bodega en la ruta 9c+, la ruta imposible, un mito para los escaladores. Chulilla posee ahí, a la vista desde cualquier parte del pueblo, un impresionante cañón de roca caliza que conforma una de las mejores zonas de escalada de España, en la que se pueden encontrar, divisando muchas de ellas incluso como digo desde el mismo pueblo, cientos de vías de escalada deportiva, con grados entre 5 y 8c+. La Bodega de Ernesto De Miguel ni es 5, ni es 8: es 9c+. Una de las más pequeñas del país, viñedos propios sólo de merlot, todo se lo hace él mismo, desde cultivar, hasta vinificar, embotellar, nombrar, diseñar las etiquetas… Pues eso, 9c+, la ruta imposible. Imposible hasta que llegó Ernesto y sacó su primer Purita.
You need to login in order to like this post: click here